El cumplimiento normativo es uno de los aspectos más importantes y, a menudo, más complejos en la gestión de alojamientos turísticos. Las regulaciones cambian según la comunidad autónoma, la tipología del establecimiento y las leyes vigentes, lo que obliga a los propietarios y gestores a mantenerse constantemente actualizados. Tener una guía clara sobre las normativas permite operar con seguridad, evitar sanciones y garantizar una experiencia de calidad para los huéspedes.
El primer paso imprescindible es obtener la licencia o registro turístico, que habilita legalmente al alojamiento para operar. Este trámite exige cumplir con requisitos de habitabilidad, equipamiento mínimo, metros cuadrados, ventilación, accesibilidad y servicios básicos. También es obligatorio cumplir con las normativas de seguridad y protección contra incendios, que incluyen extintores, detectores de humo, señalizaciones y revisiones periódicas acreditadas.
Otro aspecto crítico es la protección de datos (RGPD), que regula cómo se recopila, almacena y gestiona la información personal de los huéspedes. Tanto los hoteles como los apartamentos turísticos están obligados a solicitar consentimientos, proteger la información y ofrecer transparencia en el uso de datos. Asimismo, todos los alojamientos deben gestionar el registro de viajeros para Policía o Guardia Civil, un proceso diario y obligatorio que requiere herramientas certificadas para enviar los partes de entrada.
Para operar con seguridad, también es necesario contar con un seguro de responsabilidad civil, que cubra daños materiales, accidentes o reclamaciones de huéspedes. Estas normativas se complementan con las leyes locales referentes al ruido, convivencia, aforo, accesibilidad y gestión de residuos. Cumplir con todos estos requisitos no solo garantiza el funcionamiento legal del negocio, sino que también transmite confianza, profesionalidad y seguridad al cliente final.
